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Fabiana Guglielmone y Graciela Vaamonde – IAFP Latino 2018

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Fabiana Guglielmone y Graciela Vaamonde – IAFP Latino 2018

Hemos tenido un muy buen simposio y una gran cantidad de trabajos de investigación en las doce áreas temáticas

Presidenta y Secretaria Científica del Simposio Latinoamericano de Inocuidad Alimentaria


¿Cómo se desarrolló este encuentro?
Guglielmone –
Podemos decir que este simposio es un éxito en asistencia –con más de 500 participantes en las tres jornadas- pero también, y especialmente, en cuanto a la variedad de asistentes de distintas profesiones y ocupaciones. Hay gente de la industria, de la academia y de agencias regulatorias, argentinos y de otros países. De la Argentina están todas las provincias representadas y hay participantes de muchos países latinoamericanos e incluso de Centroamérica. Eso es una riqueza enorme. Otro punto destacado son la calidad de las conferencias y el nivel de los disertantes que nos han acompañado, se trata de gente de mucha experiencia que compartió generosamente su conocimiento y que ha recibido muy buena aceptación por parte de los asistentes.
Vaamonde – El lugar resultó muy apropiado en cuanto a las facilidades tecnológicas y pudimos hacer todo bien. No tuvimos ningún tipo de problema ni con la acreditación, ni con el manejo de los materiales audiovisuales, y la traducción simultánea fue muy buena. Además, el sector comercial está muy visitado, hay mucho intercambio de los asistentes con las empresas, para los sponsors también fue una buena oportunidad de negocios.

¿Cómo recibió el auditorio el temario elegido para este congreso?
Vaamonde – Tenemos comentarios muy elogiosos y satisfactorios de asistentes de diversas procedencias y ocupaciones. A mi modo de ver, el temario estaba muy bien equilibrado, con los temas de mayor interés actual y tratando de que sea útil tanto para la industria como el sector académico y las autoridades regulatorias y de salud pública. Estaban todos esos estamentos representados en cada una de las actividades, en cada mesa, lo que facilitó mucho el intercambio. Siempre hay temas que son de mayor interés para unos que para otros, pero creo que todo el mundo se fue contento porque había para todos los gustos.
Guglielmone – Un aspecto importante que no habíamos tenido en los congresos nacionales fue la presentación oral de trabajos de investigación. Hemos tenido una muy buena cantidad de trabajos de investigación en las doce áreas temáticas.
Vaamonde – Y como siempre el premio Publitec que fue un incentivo más. Hubo ocho trabajos que optaron presentarse para el premio, el cual es ya un clásico en las reuniones científicas nacionales y, en este caso, latinoamericanas.

Los disertantes también fueron elegidos cuidadosamente…
Vaamonde – Así es, Fabiana tiene muchos contactos y hace años que está en contacto con la IAFP en Estados Unidos. Gracias a la iniciativa de ella, se logró crear la filial en nuestro país, así que ya conocía a la mayoría de los disertantes. Los demás integrantes del comité organizador también aportaron sus datos y sus contactos y por suerte todos respondieron favorablemente.
Guglielmone – Se ve un buen intercambio entre los participantes entre sí y entre los participantes y los disertantes, que son todos expertos de mucha experiencia, pero también muy amigables, abiertos y generosos en cuanto a compartir conocimientos y dar sus datos para que ante cualquier consulta los contacten con facilidad.

¿Cuáles son los próximos pasos de CAIA en la Argentina?
Guglielmone – Creo que tenemos bastante para festejar, pero obviamente nos interesa mucho el feedback de la gente, estamos recibiendo muchos comentarios y queremos hacerlo de manera bien formal. Sacamos mucha información de ese intercambio, de hecho, parte del programa surgió de recomendaciones o sugerencias de las encuestas que hicimos el año pasado. Tomamos muy en cuenta lo que los profesionales necesitan. En principio, todos los años tenemos que hacer un evento, es un compromiso con la IAFP. En los años anteriores fueron congresos argentinos, más limitados y modestos. Este fue un evento de mayor envergadura, donde pusimos mucho esfuerzo y donde tuvimos un gran apoyo de instituciones que nos auspiciaron y de muchas empresas que nos patrocinaron y participaron con stands. Incluso nos acompañaron como patrocinadores empresas que no están en nuestro país pero que están intentando entrar al mercado latinoamericano. Fue una linda sorpresa que nos acompañaran en el evento y están felices del contacto con la gente.

¿Cuáles fueron las instituciones que colaboraron para el éxito de esta empresa?
Vaamonde – Nos dieron su auspicio universidades de todo el interior del país y de Buenos Aires. También el SENASA, la Agencia Gubernamental de la ciudad de Buenos Aires, todas las instituciones oficiales relacionadas con el control de la salud y de la sanidad de los alimentos. También tuvimos un subsidio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el apoyo de las empresas, que desde el punto de vista económico fue lo que nos permitió llevar a cabo todo esto. Gracias a su aporte pudimos poner muchas cosas interesantes en los portafolios, hacer un regalo a los disertantes, tener un vino de honor y una cena. Es decir que también estuvo contemplada la parte social que contribuye al intercambio que se está dando entre todos los asistentes.

Podemos decir que trabajar en inocuidad de alimentos es una actividad gratificante…
Guglielmone – Por supuesto, y también es gratificante ver que hay tanta gente interesada y trabajando en temas interesantes. Yo estuve escuchando cosas que no sabía que se estaban haciendo. Nos falta comunicar lo que hacemos, los técnicos somos mejores haciendo que comunicando y eso no está bien, hay que comunicar porque así los demás también pueden ayudar.
Vaamonde – Y eso también impacta en un beneficio para salud de la población. Más allá de las estadísticas, del número de casos, la falta de inocuidad afecta personas que pueden ver truncada su vida por haber comido un alimento en mal estado. Eso hace que haya que seguir trabajando siempre para lograr una mejor inocuidad y calidad de los alimentos que se dan a los niños, a las poblaciones sensibles y a toda la gente en general.