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XIX Seminario IIAR de Refrigeración Natural para Latinoamérica

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XIX Seminario IIAR de Refrigeración Natural para Latinoamérica

El IIAR (International Institute of Ammonia Refrigeration) es la entidad internacional líder en la defensa del uso seguro, confiable y eficiente del amonio y otros refrigerantes naturales. Creada en 1971, desarrolla conocimientos colectivos y experiencias que son compartidas para producir documentos de consenso sobre los diversos aspectos de la refrigeración industrial con gases naturales. A partir de esos desarrollos, el IIAR establece estándares para proporcionar respaldo, educación y la información técnica más actualizada a la comunidad de empresas y entidades que utilizan amoníaco y refrigeración natural. En la Argentina desde hace cinco años funciona el Capítulo Argentino, que con el apoyo de la entidad madre organizó en Buenos Aires el XIX Seminario IIAR de Refrigeración Natural para Latinoamérica, que se extendió del 8 al 9 de agosto en el Centro Cultural de la Ciencia. El encuentro reunió a más de 150 industriales y técnicos del sector, incluyendo más de 20 visitantes del exterior, que participaron activamente en conferencias y talleres. Entrevistamos al Presidente del IIAR, David Rule, y al Presidente del Capítulo Argentino, Ing. Oreste Frontaloni.

David Rule

Las normas del IIAR para amoníaco están funcionando en un entorno mundial

¿Cuáles son los objetivos del IIAR?
El IIAR se fundó en 1971, a partir de voluntad de industriales que se pusieron el objetivo de ser una sociedad técnica que abogue en pro de la industria de la refrigeración por amoníaco. Con el correr de los años la misión se fue expandiendo a la promoción de los refrigerantes naturales en su conjunto. Las razones principales de esta defensa son de tipo ambiental, ya que los refrigerantes sintéticos degradan la capa de ozono. Los primeros gases refrigerantes desarrollados fueron justamente los naturales, que ahora se están promocionando con más fuerza porque también son más eficientes y permiten el ahorro de energía y disminuyen las emisiones de dióxido de carbono. Todo se puede resumir en la palabra sustentabilidad.

¿Por qué se organizó este congreso en Buenos Aires?
Estamos aquí con varios objetivos. Los seminarios y congresos nos dan la oportunidad de compartir información, tecnología, capacitación. En definitiva, difundir todo lo que tenga que ver con seguridad, con eficiencia, estándares, guías y normas que ayudan a los usuarios a tener sistemas de refrigeración más seguros y eficientes. Por otro lado, las normas IIAR ya han sido adoptadas a nivel internacional para el amoníaco. Es decir, ya están funcionando en un entorno mundial y es necesario que la Argentina se sume.

¿Qué contemplan los estándares desarrollados por el IIAR?
Los estándares de la IIAR abarcan todas las facetas de los sistemas de refrigeración por amoníaco y están escritos a partir de un proceso de consenso. A partir de ese proceso, todos los cuerpos regulatorios de los EE.UU., como OSHA o EPA, utilizan las normas como documentos de referencia para aplicarlos a los sistemas. Además de esto, los códigos de edificación en EE.UU. han adoptado las normas como parte de sus requerimientos, a pesar de que son diferentes en cada estado. La IIAR trabaja con cada uno de los estados para que los sistemas de refrigeración refieran a la normativa. Estamos acá para comenzar a trabajar de manera similar con el INTI y con los organismos argentinos de regulación para llegar al mismo fin en conjunto. Además, vamos a desarrollar programas de capacitación y educación, para lo cual tendremos reuniones con la Universidad Tecnológica de Rafaela y otras universidades del país.

 

Ing. Carlos Frontaloni

El IIAR no es sólo desarrollo de normas, sino también su enseñanza y aplicación. Todo es necesario para lograr una instalación bien hecha, eficiente y segura”.

¿Por qué se formó el Capítulo Argentino del IIAR y cuántas empresas lo forman?
La iniciativa de formar el IIAR y sus objetivos fueron muy bien recibidos en todo el mundo y hay sedes en muchísimos países, con 3600 socios. Hoy los congresos de IIAR reúnen a más de 3000 asistentes. Nosotros empezamos con el Capítulo Argentino hace cinco años y ahora estamos tratando de que las normas que ha desarrollado la IIAR con tanto esfuerzo y profesionalismo sean adoptadas en nuestro país. Por ahora somos diez empresas que tomamos esta iniciativa por varios motivos. Uno de ellos es porque para competir en el mundo hay que tener otras capacidades y conocimientos. Por ejemplo, yo soy ingeniero mecánico y en la carrera no hay una materia de refrigeración, hay conceptos que se pueden utilizar, pero no hay nada específico, a diferencia de otros países. En ese aspecto tenemos un déficit importante.
Otro de los objetivos del Capítulo Argentino es aprovechar todo el conocimiento que la IIAR ha desarrollado y perfeccionado a lo largo de 40 años y que nos aporta en forma gratuita. La institución nos lo brinda generosamente para que lo utilicemos en beneficio nuestro y del medio ambiente. Por otro lado, una empresa argentina de refrigeración tiene que competir con empresas extranjeras que cuentan con tecnologías que nosotros no tenemos y cumplen normas internacionales.

¿Por qué se defienden tanto los refrigerantes naturales como el amoníaco?
Porque el amoníaco es por muy lejos el más eficiente. Los primeros gases refrigerantes sintéticos que aparecieron, como el R22, se comportaban en forma bastante parecida en rendimiento, pero luego se descubrió que dañaban la capa de ozono. Los que se desarrollaron después aparentemente no dañan la capa de ozono, pero como son menos eficientes producen mayor consumo de energía, lo que está relacionado con mayores emisiones de dióxido de carbono y calentamiento global.

¿Cuál es el gas refrigerante más utilizado en la industria argentina?
A nivel industrial, sobre todo en las plantas grandes, predomina el amoníaco. Muchas industrias extranjeras que tienen plantas en la Argentina también utilizan amoníaco, a veces complementado con refrigerantes secundarios para no tener que manejar una gran masa de amoníaco, lo que también trae sus problemas por los aspectos de seguridad del personal. Pero también existen todavía en nuestro país frigoríficos chicos que utilizan freón, ya que no hay ninguna norma que los prohíba. Incluso aún se venden R11 y R12, que ya no tendrían que existir.

¿Reconvertir una planta hacia refrigeración con amoníaco es muy difícil?
Depende de qué tipo de planta, si es de refrigeración o congelación, etc. El tema pasa por resolver los problemas de la mejor manera. Si se reemplaza una planta de freón por una de amoníaco, respetando todas las normas correspondientes, la inversión va a ser más cara, aunque se recupera a largo plazo. Pero también, dependiendo de qué tipo de planta se trate, hay formas más sencillas, utilizando amoníaco con refrigerantes secundarios, y seguir utilizando muchos equipos que ya están instalados. En el caso de las grandes plantas de amoníaco, conviene remodelarlas para bajar la cantidad de este gas que se utiliza. Hay que tener en cuenta también que las plantas de refrigeración tienen una vida útil, en algún momento hay que cambiar los equipos porque se vuelven menos eficientes y se rompen con más frecuencia, ahí hay que ver la posibilidad de adecuar la instalación, con una sala de máquinas nueva y con equipos de baja carga de amoníaco. Es una inversión, pero se ahorra por otro lado. Para eso ayudaría mucho que las empresas de seguros bajen el costo de las pólizas a las plantas con baja carga de amoníaco.

También ayudaría que haya estándares y normas a cumplir…
En la Argentina estamos todavía lejos de tener una norma, y en caso de tener que desarrollarlas nosotros por nuestros propios medios, seguramente no sería efectiva. El IIAR las viene desarrollando desde hace más de 40 años con un gran profesionalismo y a partir de un trabajo muy democrático y participativo. Los ingenieros y especialistas desarrollan las normas en laboratorio y luego las presentan a consulta con profesionales de cada ramo, y antes de publicarlas en forma definitiva están abiertas a las observaciones de todos los usuarios.
En nuestro país, distintas provincias tienen distintas normas, todas bastante mal hechas. Hay algo en la provincia de Buenos Aires, en Córdoba y en Santa Fe. En CABA no hay ninguna. Por eso en el Capítulo Argentino estamos trabajando con el INTI, que no redacta normas, pero tiene los laboratorios y los profesionales para hacer los ensayos necesarios. Buscamos hacer un acuerdo: tenemos las normas de la IIAR que van a ser reestudiadas por el INTI -y si hace falta adaptadas para nuestro país- para luego ser presentadas al IRAM para que las adopte y tengan validez nacional. Y el paso final será que exista un poder de policía para que obligue y controle su adopción.