Peligra la exportación de miles de millones de dólares en productos porcinos. El SENASA de la Argentina también extrema las medidas de prevención para evitar su ingreso.
Ante la detección de jabalíes silvestres positivos a peste porcina africana (PPA) en Barcelona, España, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) interrumpió en forma temporal las importaciones de mercancías porcinas provenientes del país europeo, capaces de vehiculizar el virus.
Luego de 30 años, España vuelve a enfrentarse a un brote de peste porcina africana, que había sido erradicada de la península en 1994. Los casos aparecieron en la sierra de Collserola (Barcelona), donde el 28 de noviembre se detectaron jabalíes muertos que dieron positivo a los análisis de la enfermedad. Esta peste llevaba ya un tiempo avanzando por Europa: se introdujo en Rusia desde la región del Cáucaso en 2007 y se extendió por Ucrania y Bielorrusia. En la isla italiana de Cerdeña, la enfermedad se mantiene de forma endémica desde su introducción en 1978. Hasta fines de noviembre eran 13 países europeos los que habían notificado su presencia, que afecta a las poblaciones de jabalíes silvestres y puede pasar a explotaciones de cerdos domésticos. Además de en España, se han comunicado casos en Italia, Alemania, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Grecia, Rumanía, Bulgaria y Croacia.

El sector del porcino representa el 40% de la producción ganadera y el 17% de la producción agraria de España. Este país ibérico es el primer productor de carne de cerdo de la UE y el tercero del mundo, después de China y de Estados Unidos. De los 8.000 millones de euros en exportaciones porcinas españolas, unos 3.000 millones salen de granjas catalanas. Del total, 5.100 millones de euros se exportan a la Unión Europea (2.000 millones desde Cataluña) y no se ven afectados por esta crisis. Pero hay otros 3.700 millones que se exportan a países terceros, principalmente China. Las autoridades chinas han suspendido las importaciones de carne de cerdo de 12 empresas de la provincia de Barcelona, y países como Japón, México y Taiwán han decidido frenar por completo las importaciones de porcino español.
La PPA es una enfermedad exótica en la Argentina y en Sudamérica, y si bien afecta a suinos silvestres y domésticos, no constituye un riesgo para las personas ni altera la inocuidad de los productos porcinos. La enfermedad se transmite entre suinos a través del contacto directo o indirecto, causando alta mortalidad. El virus de la PPA puede persistir durante mucho tiempo en el ambiente, incluso en una alta variedad de productos de carne porcina. A partir de la confirmación del hallazgo por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de España y su comunicación oficial a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el SENASA reforzó las medidas de prevención sanitaria y los controles de cargas comerciales en puertos, aeropuertos y puestos fronterizos, a fin de prevenir el ingreso de mercancías, productos y subproductos de origen porcino.
En resguardo de la condición de libre de PPA que mantiene la República Argentina, sólo se autorizará el ingreso de mercancías porcinas comerciales cuyos procesos de elaboración garanticen la inactivación del virus. Entre los productos permitidos se encuentran los jamones madurados durante al menos seis meses, productos cocidos o tripas saladas (según tratamiento de inactivación del patógeno) y alimentos para mascotas extrusados o enlatados. Todos los demás productos porcinos, como salazones, chorizos secos y jamones crudos de menos de seis meses de maduración, constituyen un riesgo sanitario, por lo que no podrán ser ingresados. Asimismo, el SENASA verifica exhaustivamente los residuos de aviones y buques transcontinentales provenientes de países donde la PPA es endémica, ya que es una de las vías de diseminación de la enfermedad.

Asimismo, los viajeros no deben ingresar productos porcinos, indistintamente de la condición sanitaria del país de procedencia. Además, deben tener en cuenta que las personas que estuvieron con animales en países donde está presente el virus no deben concurrir a establecimientos productivos en nuestro país, ya que los objetos, la ropa y el calzado pueden vehiculizar el virus. Además de la prevención de ingreso en fronteras, es fundamental el fortalecimiento de las medidas de bioseguridad que se aplican en las granjas porcinas, considerando el impacto productivo y comercial que generaría su ingreso y que no existe una vacuna para su control.

POSIBLES VÍAS PARA LA ENTRADA DEL VIRUS
- Migración de jabalíes enfermos. Aunque la población de jabalíes de Collserola pudiera entrar en contacto con ungulados provenientes del otro lado de los Pirineos, no se han reportado casos en el sur de Francia. Tampoco hay focos activos en granjas del resto de Europa Occidental.
- Importación ilegal de jabalíes. Estos animales podrían haber sido traídos de un lugar con infecciones activas para actividades cinegéticas. La policía catalana no tiene de momento constancia de esto. Además, el jabalí es ya muy común en los cotos de España.
- Infección por garrapatas. Las garrapatas del género Ornithodoros pueden ser vectores de transmisión del virus al picar a cerdos y jabalíes. Estos insectos existen en España, pero no hay pruebas de que hayan llegado a transportar el PPA.
- Infección por desperdicios. Es la ya famosa “teoría del bocadillo”, que dice que un jabalí se infecta con alimentos contaminados con el virus al rebuscar en la basura. Se basa en tres casos documentados. En 1957, el virus entró de Angola a Portugal en avión porque cerdos de una granja cercana a un aeropuerto se comieron los restos de menús aéreos. En 2007, lo contrajeron cerdos de Georgia que comieron alimentos que llegaron en barco de África. El mismo escenario se dio en Cerdeña en 1978.
- Transporte accidental. El virus es extremadamente resistente, perviviendo en la carne congelada de cerdo hasta tres años. Pero incluso en superficies y materiales sigue siendo peligroso. No hay que descartar que llegue adherido a las ruedas o bajos de vehículos.
- Fuga de laboratorio. Es una posibilidad que está siendo investigada, aunque los centros de bioseguridad 3 cuentan con medidas extremadamente estrictas, como acceso restringido, presión negativa de las instalaciones, filtración del aire, descontaminación y desinfección de todo el material y registro de toda actividad, entre otras barreras.
¿Una posible fuga del laboratorio?
Las autoridades españolas han iniciado una investigación exhaustiva para determinar el origen del brote de PPA en jabalíes silvestres en Barcelona. Esta medida surge tras el análisis genético de la cepa, que reveló una particularidad: la cepa identificada no corresponde a la que actualmente circula en los países europeos afectados por la Peste Porcina Africana.
Ante esa llamativa situación, se está investigando a cinco laboratorios que manejan el virus de la PPA en la zona de Cataluña. El análisis genético del virus apunta a una posible fuga accidental de una instalación de confinamiento biológico.
Según la caracterización molecular del virus, el grupo genético encontrado es muy similar a la cepa “Georgia 2007”, utilizada con frecuencia en instalaciones de alta bioseguridad. Esta cepa es un virus de referencia que se utiliza en infecciones experimentales en confinamiento para realizar estudios o para evaluar la eficacia de las vacunas, que actualmente están en fase de desarrollo.
Los cinco laboratorios que trabajan con el virus y que van a ser auditados tienen en común el encontrarse a 20 kilómetros del área de riesgo. La decisión se ha tomado siguiendo las recomendaciones del laboratorio de referencia de la Unión Europea, que supervisará junto a las autoridades nacionales la investigación y la revisión de protocolos.
