“La Red brinda los elementos científicos para la toma de decisiones en la gestión de riesgo”.
Gerardo Leotta es doctor en Ciencias Veterinarias, Bacteriólogo Clínico e Industrial. Es Investigador Principal de CONICET, con lugar de trabajo en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Sistemas Alimentarios Sustentables. Está a cargo de la asistencia técnica del CONICET al Consorcio de Exportadores de Carne Argentina (Consorcio ABC), y es director de la Red de Seguridad Alimentaria. Experto en evaluación de riesgos, ha defendido los intereses de nuestro país en foros internacionales. Durante la última edición del Congreso CyTAL ofreció una conferencia sobre dicha Red, que está cumpliendo diez años de fructífera actividad. Con su proverbial amabilidad, respondió a las preguntas de La Industria Cárnica Latinoamericana.
La Red de Seguridad Alimentaria del CONICET está cumpliendo diez años. ¿Cuál es su importancia?
Fue todo un desafío armar esta red que nos brindó la posibilidad, desde el sector de ciencia y técnica, de brindar elementos científicos para la toma de decisión por parte de las instituciones gestoras de riesgo. Entendemos que ese es uno de los roles que tiene el sector científico y que debe acompañar a las decisiones que se toman en el país. El análisis de riesgo tiene tres pilares: la evaluación de riesgo, la gestión de riesgo y la comunicación del riesgo. Desde el sector de ciencia y técnica, los profesionales debemos dar esa base de evaluación de riesgo, pero estar disociados de la gestión. La gestión debe tomar esa evaluación como una de las variables a analizar para la toma de decisiones.
¿Y la Red tiene la capacidad de respuesta rápida?
Sí, la red está pensada para dar respuesta rápida ante determinadas problemáticas. Para eso tenemos dos herramientas, los “grupos de investigación ad hoc” y los “grupos de expertos”. En el caso de los primeros, se hacen a partir de una convocatoria federal a través de todas las instituciones de ciencia y técnica, eso lleva más tiempo. El producto de un grupo ad hoc es un informe, asesoría o evaluación de riesgo que se realiza con la información ya disponible. No es una investigación. El tiempo promedio de respuesta es de ocho meses y la actividad finaliza cuando se entrega el informe final al solicitante. En cambio, para dar una respuesta rápida tenemos los grupos de expertos, donde la Red convoca a los especialistas que considera adecuados y les pide una respuesta en breve plazo. En los dos casos, los grupos están formados por investigadores de diversas especialidades con experiencia en la temática solicitada y están coordinados por investigadores del CONICET. Por supuesto, la participación es voluntaria.
¿Y las temáticas de dónde surgen?
Los temas son disímiles y surgen a pedido de los gestores, nosotros en general trabajamos por demanda. Primero, tratamos de lograr esa interacción con los gestores de riesgo, que sepan que la Red existe, que hay un mecanismo para convocar al sector de ciencia y técnica para trabajar sobre sus problemas. Pero la Red no sale a ofrecer temáticas ni decirle al gestor de riesgo que es prioritario y que no. El gestor es el que conoce lo que es prioritario y dónde están los problemas. Lo importante es que nos tenga en cuenta para poder darle la respuesta.
Sin embargo, no puedo dejar de mencionar algunos temas que sí surgieron por oferta de la Red, que consideró que debían ser tratados por grupos ad hoc. En el caso de evaluación de riesgos, necesitábamos investigadores calificados para hacer este tipo de trabajo, entonces en 2019 se llevó adelante un taller para capacitar investigadores y becarios. Pero para hacer este tipo de evaluación cuantitativa de riesgos también necesitamos un software. Estos softwares son caros, entonces la Red decidió armar un software propio. Y hoy día tenemos el software de la red de seguridad alimentaria que no tiene costo para los investigadores. Otro tema que surgió de la Red fue un informe sobre el problema de Escherichia coli productor de toxina Shiga ante un documento de la EFSA publicado en 2020 y que entendíamos que estaba equivocado a la luz de la evaluación de riesgos que habíamos hecho nosotros en la Argentina. Y finalmente, la elaboración de tres informes sobre COVID durante la pandemia, donde había mucha incertidumbre porque se decía que el COVID se transmitía por alimentos o que se transmitía por la superficie de los alimentos, incluso China impuso muchas restricciones en esta línea.
¿Una empresa privada, por ejemplo, puede solicitar un servicio?
Sí, nosotros trabajamos con empresas públicas y privadas. De hecho, de empresas privadas tenemos muchas solicitudes. Uno de los grandes solicitantes es el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, pero también trabajamos para empresas como Lácteos de Poblet, Arcos Dorados, Molinos Río de la Plata, frigoríficos, etc. Siempre, por supuesto, con un contrato de confidencialidad cuando trabajamos con empresas. Tenemos muchos ejemplos de investigaciones desarrolladas por grupos ad hoc a pedido de empresas del sector cárnico, como Listeria monocytogenes en chacinados y salazones; Temperatura de embarque de carne vacuna; SUH y salmonelosis; Tetraciclinas en carne vacuna; Evaluación de riesgo de SUH por consumo de carne vacuna en la Argentina y en Israel; Carne Sustentable; Irradiación de vísceras bovinas y porcinas; Deforestación, entre otras. Para realizar una solicitud a la RSA sólo hay que ingresar a la página www.rsa.conicet.gov.ar y completar el formulario “Solicitud de Asesoría Científica”. Esa solicitud es tratada en las reuniones de comisión directiva de la Red y allí se resuelve el modo de abordaje al problema y la búsqueda de los investigadores adecuados en el Conicet, Universidades, INTA e INTI.
¿Y cuál es el futuro de la red?
Yo creo que le espera un gran futuro a la Red de Seguridad Alimentaria. Estamos haciendo toda una estrategia de difusión y de presentación a las autoridades de gestión actual. Es interesante, porque las autoridades van cambiando según el periodo político. Lo que estamos tratando de hacer en este momento es consolidar el vínculo interinstitucional y mejorar el vínculo con los gestores de riesgo. Tuvimos una reunión hace poco con el Ministerio de Salud de la Nación, con el Instituto Nacional de Alimentos, con SENASA, con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Y pronto tendremos una reunión con COPAL. Pero insisto con esto, nos gustaría institucionalizar el vínculo entre instituciones de gestión y la Red, que es lo que creo que faltó en los últimos años.
¿En qué consistiría esa institucionalización?
Tendríamos que hacer algún convenio específico. Por supuesto que no se puede armar una agenda, pero sí tenemos que ver es cuáles son las necesidades. Probablemente haya proyectos a largo plazo, otros a mediano plazo y otros a muy corto plazo. La Argentina participa en muchas mesas de negociación. En esas mesas creemos que es muy necesario –aunque no que sea el único aspecto- que esté el fundamento científico y tecnológico. Y para eso hace falta el respaldo de la Red de Seguridad Alimentaria.
