Llega El Niño y hay que prepararse

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Los riesgos son elevados en muchas regiones del mundo. La FAO elaboró un mapa de las zonas más vulnerables para la agricultura

Ya es innegable la presencia de una nueva fase de El Niño, ante lo que la agricultura de todo el mundo se pone en alerta. Y si bien en el sudeste de América del Sur tememos por las grandes lluvias e inundaciones, en muchas regiones el efecto más importante es la sequía extrema. Gracias a los análisis de los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), es posible cartografiar de manera pormenorizada dónde hay más probabilidades de que las sequías causadas por El Niño afecten a los cultivos y los pastizales.

Cuando la Organización Meteorológica Mundial pronostica un ciclo de intensidad mayor a la habitual, los análisis de la FAO, basados en imágenes históricas obtenidas por satélite a lo largo de 41 años, indican los lugares donde los episodios de El NiñoOscilación del Sur fuertes o muy fuertes tienden a causar las sequías más graves. Los mayores riesgos se concentran en el Sahel, el África austral, Asia meridional y sudoriental, el Corredor Seco de América Central y el Caribe, donde durante los próximos meses las probabilidades de sequía superan el 50%. Muchas de esas mismas regiones se vieron muy afectadas durante los episodios de El Niño de 2015/16 y 2023/24. Este fenómeno pone de manifiesto las vulnerabilidades y tiende a provocar malas cosechas, pérdidas de ganado, aumento del endeudamiento de los hogares y migraciones en busca de alimentos y agua. Sólo en 2015/16, El Niño afectó a más de 60 millones de personas y dio lugar a llamamientos humanitarios por valor de 5 000 millones de USD en 23 países.

En la actualidad, los riesgos aumentan, ya que los fenómenos climáticos extremos confluyen cada vez más con los conflictos y las dificultades económicas. “Este ciclo de El Niño no es como los anteriores. Ahora la temperatura del planeta es mucho más alta y, con la generalización de los conflictos y la inseguridad alimentaria, esta nueva fase afectará más a lugares que son ya vulnerables y tienen una capacidad de afrontamiento limitada”, dijo el Sr. Jorge Alvar-Beltrán, Oficial de recursos naturales de la FAO. Algunos de los países a los que se considera muy expuestos a las perturbaciones causadas por El Niño también ocupan un lugar destacado en el último análisis sobre los puntos críticos del hambre de la FAO y el PMA, lo que subraya la creciente interacción entre las perturbaciones climáticas y los conflictos y las dificultades económicas, situación que agrava la inseguridad alimentaria aguda.

El mapa de la FAO señala las zonas a las que debe darse prioridad para la adopción de medidas de acción temprana antes de que los pronósticos se conviertan en pérdidas. En respuesta a la creciente amenaza, la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han impulsado un llamamiento conjunto de acción anticipatoria con el fin de recaudar 202 millones de USD para proteger a 8,8 millones de personas en 22 países de alto riesgo frente a los posibles efectos de un patrón meteorológico de El Niño de gran intensidad.

LOS LUGARES MÁS EXPUESTOS
El riesgo rara vez se debe únicamente al déficit de precipitaciones. Una sequía moderada puede tener efectos devastadores en lugares que ya se enfrentan a conflictos y hambre crónica, donde los cultivos dependen por completo de las lluvias, los ingresos de los hogares se sustentan principalmente en la ganadería y las familias tienen poco margen de recuperación. Se prevé que más del 80% de los efectos de las sequías en la agricultura incidan en los países de ingresos medios y bajos.

En el Sahel, la inseguridad alimentaria se ha agravado durante cinco años consecutivos, mientras que los conflictos siguen desplazando a la población y limitando el acceso a las comunidades vulnerables. Los mapas indican una amplia franja de sequía agrícola que se extiende desde el Senegal y el sur de Mauritania, atraviesa Côte d’Ivoire, Ghana, el Togo, Benin y Nigeria y llega por el este hasta Etiopía y el Sudán. En África austral, las señales son más acusadas. El ciclo más reciente de El Niño causó la peor sequía registrada en la región en más de un siglo, dejó a 61 millones de personas necesitadas de asistencia, ejerció presión sobre el ganado, los sistemas
hídricos y los pastizales y sumió a más de ocho millones de personas en la inseguridad alimentaria. Los pronósticos de la FAO indican una probabilidad de sequía agrícola superior al 50% en amplias zonas de Namibia y Botswana, que se extiende a Angola, Zambia, Zimbabwe, Sudáfrica y partes de Mozambique y Madagascar. En una región donde la ganadería sustenta tanto la seguridad alimentaria como los ingresos de los hogares, la pérdida de pastos enseguida se convierte en una pérdida de activos y riqueza.

En América Central y el Caribe, los riesgos de sequía pueden traducirse rápidamente en hambre. El fenómeno de El Niño de 2015/16 dejó a 3,5 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria en el Corredor Seco de América Central, mientras que, en Haití, las cosechas se redujeron hasta en un 70%, con lo que la inseguridad alimentaria se duplicó en cuestión de meses. Los pronósticos actuales indican una probabilidad del 70% de precipitaciones inferiores a lo normal en toda la región. El riesgo de sequía agrícola es mayor en el Corredor Seco, Colombia y Venezuela, así como en Cuba, la República Dominicana y Haití.

En Asia, el riesgo se extiende a mercados mundiales de vital importancia. El Niño puede debilitar el monzón de verano en gran parte de la India, lo que someterá a estrés hídrico los cultivos de secano como el arroz y el maíz durante la temporada de crecimiento decisiva. El riesgo de sequía agrícola abarca desde el Pakistán y la India hasta Myanmar, Tailandia, Camboya y Viet Nam, y hacia el este, también Filipinas, Indonesia y Timor-Leste.

UN MAPA PARA LA ACCIÓN
Cuando el riesgo se detecta temprano y a escala local, los agricultores y los pastores pueden tomar decisiones vitales con respecto a la siembra y la gestión ganadera antes de que la temporada de crecimiento esté plenamente en marcha: el aplazamiento de la siembra, la elección de cultivos tolerantes a la sequía, el almacenamiento de forraje para el ganado y el afianzamiento de reservas hídricas adicionales antes de que empiece la escasez. En algunas zonas, los análisis de la FAO pueden acotar la evaluación del riesgo a una superficie de un solo kilómetro cuadrado. Pero convertir la precisión en protección conlleva establecer vínculos entre los servicios hidrológicos y meteorológicos nacionales, los ministerios de Agricultura y las redes de extensión, a fin de que las alertas lleguen a los agricultores a tiempo. Los análisis de la FAO pueden ayudar a los gobiernos y los asociados a decidir dónde actuar primero, qué apoyo es más urgente y qué comunidades están
peor equipadas para hacer frente a otra mala temporada. El Niño se está formando, y los mapas están claros. Lo que suceda a continuación depende de la rapidez con que se adopten las decisiones.

ASIA
En zonas de Asia sudoriental, El Niño suele provocar niveles de precipitaciones inferiores a lo normal, sobre todo durante el momento álgido de la estación monzónica, esto es, de junio a septiembre, en gran parte de Asia meridional. El fenómeno también puede ocasionar un tiempo más seco en algunas islas del Pacífico, amenazando con provocar la escasez de alimentos y agua. Por otra parte, en Asia central este fenómeno suele relacionarse
con precipitaciones superiores a la media, las cuales pueden desencadenar inundaciones y corrimientos de tierras, que arrastran las semillas y destruyen los cultivos y el ganado.

ÁFRICA
Por lo general, El Niño ha provocado precipitaciones superiores a la media entre octubre y diciembre en el Cuerno de África. Esto puede causar inundaciones y corrimientos de tierras, que afectan a la agricultura y aumentan el riesgo de enfermedades. Entre julio y septiembre, se registran precipitaciones por debajo de la media en zonas occidentales de África oriental (Etiopía occidental, Kenya occidental, Sudán y Sudán del Sur). En la mayor parte de África austral, ha habido una disminución de las precipitaciones atribuida a El Niño entre noviembre y marzo de los últimos años, coincidiendo con la campaña agrícola principal. Esto podría afectar a las perspectivas de cosechas y la productividad de la ganadería, agravando la situación en países que afrontan dificultades de inseguridad alimentaria. En África occidental y el Sahel, El Niño ha generado históricamente situaciones de precipitaciones por debajo de la media entre julio y septiembre, coincidiendo con la campaña agrícola principal. Esto podría empeorar la situación en países que hacen frente a dificultades de suministro de alimentos y aumentan su dependencia de las importaciones ante los elevados precios mundiales de los alimentos.

AMÉRICA DEL SUR Y EL CARIBE
En la zona septentrional de América del Sur, El Niño genera precipitaciones por debajo de la media entre junio y el marzo siguiente. En América central, especialmente en el Corredor Seco, El Niño se asocia con condiciones secas entre junio y diciembre, que afectarían al final de la temporada de primera y el desempeño de la temporada de segunda entre septiembre y diciembre. La temporada de cultivos de primera constituye la principal campaña del maíz y es la campaña agrícola, en general, en la mayoría de los países de la región.

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